Pedaleando por la vida


Introducción:

Al iniciar cualquier actividad, debería plantearse también el porqué. Pues el grado de conciencia y la motivación aumentan la eficacia de toda actividad humana. La mayor parte de las fuerzas las sacamos del placer y del entusiasmo. Por ello, en el tiempo libre, se intentan realizar aquellas actividades que deparan alegría y placer. ¡¡ Y precisamente aquí se encuentran las ventajas de montar en bicicleta !!.

El Ciclismo como terapia activa a largo plazo:

Actualmente, la medicina moderna puede combatir una serie de enfermedades de las que antes se moría. Desgraciadamente, esto trae como consecuencia el aumento de enfermedades crónicas, y se ha demostrado que no se pueden curar sólo con medicinas. Es necesario realizar una terapia activa a largo plazo, en la que tiene un papel importante una buena alimentación, combatir adicciones  nocivas, tabaco, drogas, alcohol, y luchar contra el sedentarismo.

En general, la actividad física sirve para eliminar los factores de riesgo que conducen a estas enfermedades. Una actividad física en forma de movimiento óptimo, con una intensidad, una duración y una frecuencia acorde a nuestra capacidad física y edad. Entre las actividades de caminar, hacer excursiones, correr, natación o la gimnasia de mantenimiento, se encuentra precisamente montar en bicicleta, como una de las actividades terapéuticamente más eficaces. Se ha comprobado científicamente que el ejercicio físico, practicado regularmente y adaptada a las limitaciones de los pacientes, mejora la recuperación del paciente tras un infarto de miocardio. Es por ello, que en muchas Clínicas se empieza pronto la recuperación post-infarto con el ejercicio en bicicleta estática y con el paciente monitorizado. El ejercicio físico regular protege el corazón y los vasos sanguíneos disminuyendo el riesgo de accidentes cardio-vasculares.

El Ciclismo previene los síntomas de envejecimiento:

En la actualidad, existen muchas posibilidades para frenar el proceso de envejecimiento biológico. Para ello, los factores más determinantes son la actividad física y psíquica, así como una alimentación nutritiva sana y sin excesos. Las investigaciones científicas demuestran que el estado de salud y la calidad de vida de las personas mayores dependen positivamente de la actividad física desarrollada a lo largo de su vida: se basa en la sencilla Ley natural “ la función mantiene la forma”. Una gran parte de los así llamados “síntomas de envejecimiento”, que aparecen a partir de los 30 años, son tan sólo pérdidas de adaptación fruto del sedentarismo. Así, por ejemplo, tras un reposo en cama de tan sólo una semana, se reduce la capacidad de inhalación máxima de oxígeno de los pulmones en más de un 20%, el volumen cardíaco en 10% y el volumen sanguíneo en un 13%. Como consecuencia de una peor circulación sanguínea, sube la frecuencia cardiaca, en estado de reposo y en esfuerzos puntuales, en más de un 20%. El organismo necesita, ineludiblemente, una determinada cantidad de esfuerzo físico muscular para poder mantener la calidad funcional de sus órganos. También se ha demostrado que la mortalidad de personas en buenas condiciones físicas con la misma edad es mucho menor que en aquellas que son sedentarias. El factor principal del retraso biológico del envejecimiento por la actividad física es, junto a mejorar el funcionamiento de todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo, un considerable aumento de la capacidad de inhalación de oxígeno de los pulmones. Ésta se reduce de los 20 a los 70 años a la mitad; pero existen pruebas suficientes de que un heptagenario puede conseguir, con el correspondiente entrenamiento a largo plazo, la capacidad de inhalar oxígeno de una persona de 30-40 años sin entrenamiento. Por esta razón se dice que “con un entrenamiento correcto a largo plazo se pueden tener 30 años durante 40 años”. Y es precisamente con la práctica del ciclismo que se pueden mejorar la calidad y funcionalidad de los órganos y el aumento de la capacidad de inhalar oxígeno por los pulmones.

El Ciclismo aumenta la capacidad de adaptación al medio ambiente:

En Patología, la Salud se define como un proceso determinado por la herencia y la adaptación armónica al mundo que nos rodea. Si no se consigue esa adaptación, se producen perturbaciones e incluso enfermedades. Por eso, todo entrenamiento físico, aunque sólo sea en un grado moderado y lúdico, es una buena forma de adaptación al medio. La falta de ejercicio favorece la aparición de enfermedades cardiovasculares, disminución de la oxigenación celular, alteraciones del metabolismo basal, trastornos circulatorios, aumento de peso o alteraciones nerviosas de toda índole. Por el contrario, todas estas dolencias físicas mejoran y desaparecen con una determinada dosis de ejercicio. Practicar el ciclismo es uno de los mejores deportes que podemos realizar para ello. No sólo se fortalecen los sistemas que se entrenan directamente, sino que se producen adaptaciones de mejoras en sistemas del cuerpo muy diferentes, produciéndose un cruce entre ellos. Por este motivo, reciben el nombre de adaptaciones cruzadas.

Se ha demostrado que mediante la actividad física, sobretodo a largo plazo, se mejoran también las adaptaciones climáticas del individuo al medio; la predisposición a contraer infecciones se disminuye o se facilita su recuperación; aumenta la resistencia psíquica, la propensión al estrés se reduce y el espíritu se adapta mejor al medio ambiente. Finalmente, se aprecia mejoría en la oxigenación y en el metabolismo celular, la tendencia a engordar disminuye por la eliminación del tejido adiposo. Con frecuencia se siente uno hoy en día, por el confort que nos rodea, “indispuesto” para realizar tareas físicas. Un buen entrenamiento facilita también la superación de los deberes cotidianos sin depender siempre de las influencias atmosféricas, del dolor de cabeza, del cansancio físico y similares. En este aspecto, montar en bicicleta crea indirectamente mayor alegría y resistencia ante nuestro entorno altamente tecnificado y no siempre saludable.

El Ciclismo aumenta la resistencia en el trabajo y en el tiempo libre:

Los estímulos del medio ambiente se sienten como una carga tanto mayor cuanto menor es la resistencia física. Esto depende directamente del grado de entrenamiento físico y psíquico, así como de la capacidad de adaptación al medio, como hemos visto en el punto anterior. La capacidad de una recuperación rápida y la regeneración de las fuerzas agotadas es un aspecto muy importante del entrenamiento. El cansancio y el agotamiento en trabajos ocasionalmente inactivos son consecuencia de una falta de entrenamiento. Frecuentemente, se piensa que si se está continuamente cansado, hay que dormir mas horas para recuperarse antes, pero esto es un error. Mucho mejor es la receta de realizar, al menos, tres veces a la semana y durante un prolongado espacio de tiempo una actividad física al aire libre, por ejemplo, montar en bicicleta. Así se aprovecha mejor el tiempo libre del que disponemos y además es más gratificante si se disfruta alegre y conscientemente del deporte que elijamos.

El Ciclismo mejora la capacidad de recuperación física:

Por “fatiga” se entiende una reducción temporal de la capacidad de rendimiento. Puede deberse a un agotamiento físico o nervioso, especialmente cansancio del sistema nervioso central o por un cansancio muscular si se han agotado las reservas de energía y se han acumulado los llamados retrasos por fatiga en el metabolismo. Este estado es molesto, pero también es la condición para una consiguiente recuperación profunda. Por propia experiencia se sabe que tras un esfuerzo físico – cuando se siente ese cansancio agradable – se recupera uno mejor cesando toda actividad física. Se piensa que uno se recuperará mejor si se descansa pasivamente o busca placer en diversiones. Pero la mejor recuperación no es la pasiva sino la recuperación activa: la práctica regular de alguna actividad física realizada moderadamente. La alternancia regular de esfuerzo y recuperación llevan a un mejor rendimiento.

El Ciclismo fomenta la sociabilidad y la vida familiar:

Cuanto más se tecnifica nuestro entorno, cuantos más aparatos técnicos determinan nuestra vida, más importancia adquieren de nuevo las relaciones entre las personas. Aumenta la necesidad de conversación y de intercambio de ideas. El tiempo libre familiar gastado delante de la videoconsola, ordenador o del televisor no es el adecuado. Debido a las distintas edades e intereses de los miembros de una familia tampoco hay “hobbys” comunes en los que puedan participar todos. Es frecuente que debido a una estructura pasiva del tiempo libre, la gente se vuelva agresiva, malhumorada y francamente insociable. Practicando el ciclismo las cosas son muy diferentes: todos pueden participar, desde el niño hasta el abuelo, chicos y chicas, hombres y mujeres. Se puede empezar prácticamente desde la puerta de casa. En todas partes hay algún lugar con calles y caminos poco transitados que nos lleven a zonas de bosques o campos abiertos. Respirar aire puro depura el cerebro, aumenta la consciencia y le hace a uno más abierto frente a los demás. Dado que no se trata de ir veloces, ni competir entre nosotros, se puede charlar sin esfuerzo mientras se pedalea. De este modo el ciclismo fomenta la sociabilidad, la salud y la vida familiar. Por este motivo, es también un buen consejo llevarse las bicicletas a las vacaciones (o alquilarlas en el destino), pues precisamente durante las vacaciones es cuando más pasividad física hay y más tensiones familiares se desencadenan y esto se puede evitar sencillamente realizando rutas en bici todos juntos.

El Ciclismo es el ejercicio ideal para vasos sanguíneos:

Un ciclista profesional realiza anualmente más de 6 millones de pedaleos. Por supuesto, un ciclista de tiempo libre no se puede comparar con ellos, pero si a la semana hace tres salidas de 10 Km, dará más de 30.000 pedaleos al año. Está demostrado que el movimiento moderado de las piernas mejora mucho más la circulación sanguínea por los vasos estrechados que los medicamentos al uso. Además, se forman nuevos vasos sanguíneos capilares y colaterales o una verdadera circulación alternativa en  torno a vasos capilares estrechados. También se mejoran los factores de riesgo que originan estas alteraciones de la circulación venosa: baja el colesterol en sangre y disminuye la coagulabilidad de la sangre, fomentando así que se disuelvan pequeños coágulos de la sangre. Es especialmente importante en patologías de este tipo, que se realice un buen calentamiento, empezar lentamente a rodar para que un esfuerzo demasiado intenso al comenzar no conduzca a un deficiente riego sanguíneo en nuestras piernas. Hay que darle tiempo a nuestros vasos sanguíneos para que se ensanchen y puedan llevar más sangre a su destino. Muchos millones de personas – un 10% aproximadamente de la población mundial – padecen enfermedades crónicas en las venas de las piernas, las llamadas “varices” por una alteración del retorno venoso de las extremidades hacia el corazón, producido en gran medida por la bipedestación, el sobrepeso y el sedentarismo. En el tratamiento de las varices, si no existe un cuadro agudo con inflamación o trombosis, además de usar unas medias ortopédicas adecuadas, es muy eficaz el practicar un entrenamiento diario de treinta minutos en bicicleta estática o al aire libre. Precisamente cuando se sufre una dolencia venosa es necesario practicar un modo de vida físicamente activo adaptado siempre a las limitaciones de cada uno.

El Ciclismo mejora la actividad cerebral:

Está demostrado científicamente que practicando una actividad física moderada de 50 vatios/día se puede aumentar el coeficiente intelectual del 10 al 20%. Este hecho se demuestra en la práctica: siempre que en una conferencia el orador es físicamente activo, se desplaza por la sala, gesticula con sus brazos y cuerpo para dar más énfasis a sus palabras, se encuentra cada vez más despejado. Sin embargo, el público que asiste a su conferencia está sentado y en actitud pasiva se encuentra cada vez más cansado. Este efecto denominado “jogging cerebral ” se produce también practicando el ciclismo, incluso pedaleando despacio en llano. Los ciclistas cuentan que pedaleando tienen muchas ideas y resuelven mentalmente algún que otro problema: se mejora la actividad cerebral y la creatividad.

El Ciclismo fortalece el Sistema Inmunológico:

El Sistema Inmunológico de nuestro cuerpo está compuesto por la fuerza defensiva de los líquidos del cuerpo – la llamada defensa humoral en forma de inmunoglobulina – y por la defensa celular compuesta por glóbulos blancos (leucocitos, linfocitos) y células de defensa especializadas ( macrófagos y otras células destructivas). Este Sistema es el encargado de luchar contra las agresiones de agentes patógenos que producen infecciones a nuestro organismo. La primera barrera que estos agentes patógenos tienen que salvar para provocarnos la infección, es nuestra piel y mucosas. Mientras practicamos ciclismo al aire libre, sometemos al cuerpo a cambios climáticos estacionales: frío, calor, viento, lluvia, heladas,…Poco a poco nos adaptamos a estos “inconvenientes”  fortaleciendo la piel y mucosas de nuestro cuerpo y haciéndolas más resistentes ante las agresiones externas. Se ha demostrado que el ejercicio físico, sobretodo realizado al aire libre y de una forma regular, aumenta las cifras de inmunoglobulina en sangre y mejora la actividad de los glóbulos blancos y de las células de defensa de nuestro organismo. Para ello, basta media hora diaria de ejercicio en la bici estática, pero mucho mejor es pedalear al aire libre treinta minutos, al menos tres veces a la semana, con una buena dosificación del esfuerzo acorde a nuestro físico.

El Ciclismo aporta belleza al cuerpo y al espíritu:

Los productos de belleza habituales se limitan a embellecer la capa externa del cuerpo. Sin embargo la verdadera belleza emana del interior, y precisamente aquí influye positivamente la práctica del ciclismo de una forma natural y múltiple: El aire libre y el sol unidos al movimiento físico – que mejora la circulación sanguínea -proporcionan a nuestra piel un tono natural y bonito. Siempre que se realicen excursiones largas es recomendable aplicarse crema protectora en la cara y cuello. También la figura y la apariencia física cambian positivamente con el ciclismo. Las personas gruesas pierden peso – al quemar grasas – y las delgadas consiguen un aspecto más esbelto al desarrollar armónicamente su musculatura.

Dicho de otra forma: los puntos débiles de la figura mejoran al practicar regularmente ciclismo. Sobretodo, las piernas adquieren una forma perfecta: las piernas gruesas adelgazan y las delgadas se fortalecen. Este fortalecimiento de la musculatura contrarresta la tendencia a padecer varices y moldea la pantorrilla estilizando los tobillos. Todo esto lleva a conseguir un mejor y más elegante porte. Pero dado que el aspecto externo también influye en el espíritu, no es un milagro que también se desarrolle una mayor seguridad en sí mismo, máxime cuando con unas piernas fuertes de ciclista se afronta con más seguridad la vida. Pedaleando se estimulan y fortalecen también el aparato respiratorio y digestivo, así el organismo puede eliminar mejor las toxinas y depurarse, consiguiendo aflorar la “belleza desde dentro”. Con la actividad física que realizamos se regula el metabolismo y se distienden las contracciones internan y externas favoreciendo la relajación y se duerme mejor. El “sueño reparador” que se consigue con la práctica regular del ciclismo al aire libre puede convertirse en un “sueño de belleza” reconstituyente.

El Ciclismo se puede practicar a cualquier edad:

Una de las ventajas del ciclismo es que se puede practicar a cualquier edad, desde la infancia a la vejez, sin ningún tipo de problema y con efectos beneficiosos para la salud. Los niños pasan muchas horas al día viendo televisión, jugando con la videoconsola o con el ordenador llevando así una vida sedentaria que se contrapone a su tendencia natural hacia el movimiento y la actividad física. Este hecho provoca aumento de agresividad y una falta de concentración y de resistencia inexplicables. Y es que en la infancia se tienen que desarrollar muy bien las capacidades de coordinación del movimiento: técnica y habilidad. Los movimientos aprendidos en la infancia se conservan hasta edades muy avanzadas. Para ello, el ciclismo puede ser esencial. Los niños deberán aprender primero movimientos de conducción y pedaleo en el triciclo, para intentar pasar lo antes posible a la bicicleta y desarrollar el equilibrio. La potencia muscular se desarrolla tras la

pubertad con el desarrollo corporal, pero, en compensación, los niños son capaces de pedalear muy deprisa y, de este modo, avanzar a la misma velocidad que los adultos. También tienen una resistencia al esfuerzo considerable, que les ayuda a no enfermar y a controlar la tendencia a la obesidad. Es muy importante que los padres planifiquen conjuntamente con sus hijos el uso de su tiempo libre. Por eso es tan ventajoso el ciclismo: puede participar toda la familia de forma activa en la configuración del tiempo libre.

El Ciclismo contribuye a llevar una vida sana:

Los cinco factores más importantes que provocan enfermedades en nuestros días son: El sedentarismo, el modo de vida equivocado, la alimentación incorrecta, el consumo de estimulantes y el abuso de medicamentos. El factor principal es el sedentarismo, que ejerce una influencia muy negativa en nuestra vida. Nos altera el apetito, sobrealimentación y desnutrición, y nos hace apáticos frente a la actividad diaria. Se originan en nosotros sentimientos de insatisfacción y otras alteraciones que se intentan eliminar con estimulantes y medicamentos. Y se entra en una dinámica que no ha dado nunca resultados óptimos. Es mucho mejor y más sencillo empezar por el otro extremo; es decir, hay que ir siempre al origen verdadero, erradicar el sedentarismo y configurar, de este modo, una vida más sana. La actividad física, adaptada a cada persona, es la solución: La práctica de una actividad física al aire libre, como el ciclismo, mejora el comportamiento del apetito (espontáneamente apetecen alimentos naturales) y también reduce la necesidad de ingerir estimulantes y medicamentos. Así pues, el ciclismo es un camino recto para llevar una vida sana sin órdenes ni prohibiciones, la disciplina aparece por sí misma, exigiendo al organismo esa necesidad de “vida sana”. Montar en bicicleta 3 veces por semana durante 30 min., se invierte menos del 1/50 del tiempo libre que disponemos. Lo pueden confirmar muchas personas que han seguido este camino. Además, se desarrollan paralelamente una serie de capacidades y adaptaciones al medio muy importantes para la salud.

El Ciclismo mejora el aporte de oxígeno al organismo:

La capacidad máxima de inhalar oxígeno por el organismo se reduce paulatinamente durante el proceso de envejecimiento: de los 25 a los 70 años en más o menos la mitad, de 3 l/min a 1,5 l/min. Su causa es el proceso degenerativo que sufren los músculos y los pulmones. El sedentarismo activa estos procesos de regresión a partir de los 30 años. La falta de aliento al subir las escaleras y en trabajos físicos ligeros, son la manifestación externa. La capacidad de inhalar oxígeno y conseguir una saturación de oxígeno en sangre son factores muy importantes para la salud y el rendimiento del organismo. Los sistemas del organismo que no reciben suficiente oxígeno corren mayor riesgo de sufrir importantes alteraciones. Está comprobado científicamente que los procesos degenerativos se pueden detener y dar marcha atrás mediante un entrenamiento a largo plazo bien dosificado, por ejemplo con el ciclismo, no desempeñando en principio la edad ningún problema. La función del metabolismo y la capacidad de absorción de oxígeno por los músculos mejoran, el corazón y el sistema vascular se fortalecen y los pulmones y el cerebro están mejor oxigenados. La disnea en la vida diaria se reduce sensiblemente. Con una respiración más profunda se aumenta la capacidad pulmonar y se facilita el paso del oxígeno a la sangre. Incluso, se pueden formar nuevos vasos sanguíneos en los pulmones. Las personas que practican algún ejercicio regularmente, tienen los pulmones mucho más fuertes y mejor irrigados. Una mayor saturación de oxígeno en sangre tiene un efecto positivo sobre todo el organismo, en especial, sobre el corazón y el cerebro, pues éstos necesitan, en comparación con otros órganos, un aporte mayor de oxígeno. En principio, la mayoría de los procesos de envejecimiento del cuerpo tienen una gran similitud con las manifestaciones carenciales que se originan con una deficiencia crónica de oxígeno. Por tanto, un suministro óptimo de oxígeno al organismo es un factor sumamente importante para retrasar el envejecimiento biológico y para poder conservar lo más posible la juventud.

El Ciclismo cuida tendones, ligamentos y articulaciones:

El aparato locomotor  – tendones, ligamentos y articulaciones – no cuenta con vasos sanguíneos propios, sino que depende del abastecimiento por difusión, es decir, de la filtración pasiva de las sustancias a los tejidos. Por este motivo, son menos resistentes frente a los sobreesfuerzos para los que no han sido preparados despacio y calentando progresivamente. También, con la edad, se hacen menos resistentes y necesitan más tiempo para adaptarse al entrenamiento. Así pues, a partir de los 30 años si se desea volver a practicar algún ejercicio físico, hay que planificar y aumentar cuidadosamente los esfuerzos para que no se produzcan lesiones. Simplemente el aumento de peso puede sobrecargar estas estructuras y dañarlas. Practicando ciclismo es difícil sobrecargar estas estructuras: el sillín soporta el peso del cuerpo, por ello, las articulaciones que trabajan están descargadas. A pesar de todo, se tienen que adaptar, de modo que estas estructuras se hagan cada vez más fuertes y que con el paso del tiempo se puedan elegir otras formas de ejercicio físico. Además, a personas que padecen enfermedades articulares (reumáticos) o con prótesis, se les abre la posibilidad de ampliar su espacio vital practicando ciclismo. Y así se mejoran las molestias articulares, pues “la función conserva la forma” y el metabolismo de las articulaciones mejora con el movimiento.

El Ciclismo regula el metabolismo:

Entendemos por “metabolismo” un concepto muy amplio. Un factor importante para la vida es el metabolismo de la energía: los hidratos de carbono, grasas y proteínas. Está claro que con la actividad física se hacen trabajar a todas las células del organismo cuyo número asciende a billones. Todas tienen que subordinarse a un mismo objetivo y de forma conjunta, el del esfuerzo. Con el sedentarismo se pierde esta subordinación conjunta produciéndose alteraciones del metabolismo. Un ejemplo puede ser la aparición de la diabetes por una deficiencia en el aporte de la hormona insulina.

La insulina es la responsable de la limitación del azúcar sanguíneo en la célula, pero también influye en el metabolismo de proteínas y  grasas. Aunque también hay casos de diabetes provocados por una enfermedad vírica o procesos de autoinmunización, no obstante, en la mayoría de las ocasiones, se trata de una especie de enfermedad de la civilización que, existiendo una disposición hereditaria, es fomentada por el sedentarismo y la sobrealimentación. Así pues, el ejercicio muscular es un pilar esencial para prevenir o, en el caso de que ya se tenga, tratar la diabetes. Está demostrado que el movimiento es un factor regulador esencial del metabolismo de los lípidos. Haciendo ejercicio, se tienden a normalizar los niveles de glucosa y colesterol en sangre, por mejorar el rendimiento metabólico del hígado. También se fortalecen las glándulas suprarrenales, normalizando la producción de adrenalina, pudiendo así superar mucho mejor las exigencias estresantes de nuestro tiempo.

El Ciclismo reduce el estrés:

Durante la evolución del hombre ha sido necesaria la reacción del estrés para asegurarse su supervivencia. En la actualidad sigue siendo necesaria cierta medida de estrés positivo para la estabilidad de los procesos vitales. Sin embargo, el estrés negativo y el estrés permanente, son perjudiciales porque no nos podemos librar de ellos. Nuestro organismo no está en condiciones de hacerlo. La reacción del estrés tenía como finalidad crear las condiciones físicas necesarias para atacar o huir: se estimula la circulación sanguínea, se segrega más adrenalina, aumentan el azúcar en sangre y la presión arterial y otros muchos procesos se ponen en marcha. Ahora sólo queda el desahogo del organismo, si no es así, esas sustancias circulando por la sangre en cantidades altas pueden llevar al cuerpo al desequilibrio. Las así llamadas   “enfermedades nerviosas” son la consecuencia. Los efectos del estrés negativo y permanente, pueden influir negativamente en todo el comportamiento del hombre. Por ello, es tan importante el desarrollar técnicas para librarse de las consecuencias del estrés.

Entre las que se encuentran, además de las técnicas mentales de relajación, ciertas actividades físicas. Estas no deben de estar cargadas de estrés y no ser agresivas, sino crear un equilibrio mediante una actividad relajante y habitual al aire libre. El Ciclismo es muy recomendable. Facilita al organismo la eliminación de esas sustancias nocivas que tienen un efecto tóxico que produce el estrés y el mal humor, y permite al espíritu relajarse y recuperarse con alegría y placer al producir “endorfinas”.

El Ciclismo es una actividad excelente para las personas con exceso de peso:

Peso normal en Kilogramos = estatura en centímetros – 100. Esta es la Fórmula de Broca, que sigue siendo válida  para determinar el peso normal del hombre; en la mujer debido a su constitución más ligera, se resta un 10% más. Un tercio de la población supera estos valores y seguramente más de la mitad tiene tendencia a engordar, especialmente a partir de una determinada edad. Se habla de sobrepeso cuando se superan en más de un 10-20% estos valores. El exceso de peso aumenta la tendencia a la hipertensión arterial y al infarto de miocardio, a las varices y trombosis, diabetes, gota, litiasis vesical, algunos tipos de cánceres y al desgaste de la columna y de las articulaciones de las caderas y rodillas. Si ha de someterse a una intervención quirúrgica, el sobrepeso es un factor de riesgo. Estas serían razones importantes para perder peso. Los factores que provocan el sobrepeso son, principalmente, el sedentarismo y una sobrealimentación o una alimentación inadecuada. Querer adelgazar sin realizar una actividad física, a la larga no es posible. Si al adelgazar se desea un éxito duradero, hay que combinar una alimentación adecuada, pero escasa, y una actividad física. Así, intervienen los tres factores:

–         El consumo directo de energía con la actividad física.

–         Emplear vías metabólicas que sirvan para eliminar grasas.

–         Normalización del apetito.

El hecho es que con la actividad física se consume energía en forma de Calorías. Aunque este consumo de energía no es tan importante como se desearía. La grasa es energía acumulada en un espacio muy reducido de nuestro organismo. Para eliminar 1 Kg. de la grasa de nuestro cuerpo hay que ahorrar unas 8.000 Kcal., es decir, en una hora de ejercicio se consumen unos 100 g. de grasa. La pérdida de peso provocada por el sudor, se recupera rápidamente bebiendo. Es cierto que los 100 g. de pérdida de grasa son poco importantes, sin embargo, se van sumando a otros. Así por ejemplo, tras un esfuerzo de muchas horas aumenta el consumo básico, es decir, el metabolismo durante el estado de descanso del cuerpo, sigue consumiendo energía y quemando grasas de las reservas acumuladas. El programa de entrenamiento tiene que ser perseverante, realizarse con una intensidad acorde a cada persona e ir acompañado de una abundante inhalación de oxígeno al realizarse la actividad al aire libre. Sólo entonces se producirán estos efectos. En unas cuantas semanas, casi sin percibirlo, se regulará el apetito: disminuye la sensación de hambre, aumenta la disciplina al comer y apetecen aquellos alimentos que se recomiendan por ser sanos y que hasta ahora no apetecían.

El Ciclismo no contamina y respeta el medio ambiente:

Las crisis del petróleo, el cambio climático, la contaminación del medio ambiente y la deforestación del planeta nos deberían hacer reflexionar. Observemos el tráfico que provoca el desplazamiento de personas al puesto de trabajo en las ciudades. En cualquier caso, aquellos que tienen que recorrer menos de 5 Km. para llegar a su destino, deberían pensar en ir andando o si no debían de utilizar en algunas ocasiones, la bicicleta. Los investigadores han puesto de manifiesto que simplemente la forma y el modo en el que se desplaza uno al lugar del trabajo puede contribuir a determinar el grado de forma y resistencia física del individuo. Se han estudiado a personas que acudían a su lugar de trabajo en vehículos motorizados (coche, moto, autobús, tren,..) y otros que iban caminando o montados en bici. Daba como resultado, que los que lo hacían caminado o en bici, aumentaban su forma física y tenían menos días de baja al año por patologías benignas (gripes, problemas musculares, tendinitis, cansancio, estrés, etc….). Sólo con este pequeño esfuerzo diario lo conseguían. Tal vez se tenga en cuenta esta posibilidad si se piensa en la propia salud y si las ciudades tuvieran más en cuenta el facilitar los desplazamientos en bicicleta a los ciudadanos, haciendo o aumentando más Km. de carril bici.

El Ciclismo permite una rápida recuperación tras un accidente o una enfermedad:

En todo el mundo se implantan anualmente de 50.000 a 80.000 prótesis en articulaciones y con tendencia a subir en los próximos años. El llamado “desgaste de las articulaciones” no es, por lo general, la consecuencia de un uso excesivo de la articulación, sino la consecuencia de un escaso uso o la falta de movilidad por alguna patología articular. Precisamente para la prevención y tratamiento de las dolencias que afectan a las articulaciones es la práctica del ciclismo uno de los ejercicios que menos riesgos conlleva. Muchos deportistas han descubierto tras una operación, por ejemplo de menisco, que practicar ciclismo de forma suave le acelera su recuperación. Incluso aquellas personas con una dismetría en sus piernas pueden disfrutar de un modo ingenioso del ciclismo, reduciendo o alargando la longitud de la biela del pedal y adaptándola a sus necesidades. También, tras enfermedades que han requerido un largo reposo en cama y como consecuencia de ello una atrofia muscular del tren inferior, la práctica del ciclismo ayuda a recuperar antes el tono muscular de las piernas.

El Ciclismo, un regalo de la civilización para eliminar sus propios factores de riesgo:

El progreso de la civilización, cada vez más tecnificado y auto- matizado, ha reducido el consumo diario de calorías en los últimos decenios. Dentro de este entorno vital, que cualitativamente, ha cambiado, seguimos supeditados a las mismas leyes biológicas de el hombre de siglos pasados. La estructura y la capacidad de rendimiento de nuestros órganos siguen estando determinados por nuestro bagaje genético, así por la cantidad y calidad de los esfuerzos que realizamos. Si estos permanecen por debajo de un límite crítico, se producen entonces deficiencias funcionales y de rendimiento, trastornos que suponen un aumento en la disposición a sufrir enfermedades. Especialmente cardiovasculares, trombosis, hipertensión, diabetes, y otras enfermedades metabólicas; enfermedades alérgicas y aquellas, tan extendidas hoy en día, del sistema nervioso vegetativo, por ejemplo, trastornos funcionales y disonancias depresivas. Entre los pacientes de cualquier médico, más del 80% padece estos factores de riesgo y enfermedades psicosomáticas. Cuando se pide una mayor prevención de ellas, tenemos que ser conscientes de que no se pueden conseguir resultados positivos sin nuestra propia colaboración y sin ejercicio físico. Si el organismo sigue estando supeditado a las leyes biológicas de épocas anteriores, se tendrá que seguir ajustando a ellas. Por otro lado, tampoco se trata de vivir en permanente renuncia e insatisfacción, pero cierta disciplina si es necesaria. Si se hace ejercicio, no se debe realizar con excesivo esfuerzo y desgana, sino de modo moderado y con alegría y si es posible, incluso con placer. Si ahora consumimos más calorías que antes, se convierte en un factor que amenaza nuestra salud. La solución es quemar ese exceso de calorías mediante el ejercicio físico.

Así de sencillo.

Bibliografía: Pedaleando por la Vida, de Peter KonopKa. Editorial TUTOR

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